El sector cerró 2025 con 90 millones de usuarios, un incremento de 30 millones respecto a tres años atrás. Este aumento se atribuye a factores como el éxodo de población de Barcelona hacia la periferia manteniendo el empleo, la preferencia de los jóvenes por alternativas al coche y, de manera destacada, la persistente crisis del servicio de Rodalies.
“"Los interurbanos han salvado la movilidad del país."
Estas declaraciones se realizaron durante la presentación del libro L'autobús i l'autocar a Catalunya, de Joan Carles Salmeron, director del Centro de Estudios del Transporte Terminus. Los representantes de las principales concesionarias, muchas de ellas de origen familiar, coincidieron en el buen momento que atraviesa el sector, destacando su capacidad para cubrir todo el territorio gracias a su capilaridad.
El crecimiento exponencial de pasajeros también ha generado desafíos, como el colapso de algunas líneas, que han experimentado aumentos de hasta el 30% anual. Esta situación se ha visto agravada por la crisis de Rodalies, que ha impulsado a muchos usuarios a optar por el autobús debido a su mayor fiabilidad.
Para hacer frente a estos desafíos, el Gobierno ha anunciado un plan de medidas urgentes de 21,5 millones de euros para reforzar las líneas con mayor demanda en las cuatro demarcaciones. Además, se ha fijado el objetivo de que el 75% de la flota de autobuses interurbanos esté descarbonizada el 1 de enero de 2029, mediante la incorporación de vehículos eléctricos o híbridos. Actualmente, solo una treintena de vehículos son eléctricos, evidenciando la ambición del cambio.
Esta renovación de la flota, que implicará la compra de 1.425 autobuses descarbonizados en los próximos tres años con una inversión estimada de 762 millones de euros, permitirá reducir un 48% las emisiones de gases de efecto invernadero. El coste de esta medida será asumido por los operadores, a cambio de una extensión de las concesiones por seis años más.




