En Catalunya se esconden joyas arquitectónicas menos conocidas, lejos de las grandes aglomeraciones turísticas, que conservan la esencia de sus creadores. Un ejemplo sorprendente son los Jardines de Can Artigas, situados en La Pobla de Lillet, en pleno Berguedà (Barcelona), considerados una de las obras paisajísticas más especiales de Antoni Gaudí.
Diseñados entre 1905 y 1906, estos jardines nacieron como un agradecimiento de Gaudí a la familia Artigas, que lo acogió mientras trabajaba en el Xalet del Catllaràs, un encargo de Eusebi Güell para los ingenieros de las minas de carbón de la zona. La visita, que dura aproximadamente 40 minutos, permite observar detalles arquitectónicos característicos como el 'trencadís', los arcos catenarios y las formas orgánicas inspiradas en la naturaleza.
El recorrido incluye elementos emblemáticos como la Fuente de la Cascada, la Fuente del Buey, la Fuente del León, la Gruta, la Glorieta y el Puente del Arco Cojo, que representan apóstoles bíblicos, reflejando la profunda espiritualidad presente en la obra de Gaudí. La tranquilidad del lugar, acompañada por el murmullo del río Llobregat, invita a una visita pausada.
Las entradas se pueden adquirir en la taquilla de los jardines por 5,50 euros (entrada general), con tarifas reducidas para jubilados, estudiantes y menores (2,80 euros para niños de 6 a 13 años, gratuito para menores de cinco). Los horarios varían según la temporada, con apertura estival de 10:00 a 14:00 y de 15:30 a 18:30. Una opción para llegar es el Tren del Ciment, un antiguo ferrocarril industrial reconvertido en atracción turística.




