La formación republicana ha planteado la necesidad de recuperar el diseño original de la condecoración, obra del escultor Enric Casanovas, que fue modificado durante la dictadura. El gobierno de Jaume Collboni ha aceptado abrir un “debate” sobre la cuestión, a pesar de que el Institut d’Estudis Catalans (IEC) ya emitió un informe favorable al cambio.
Este informe, elaborado por el historiador Rossend Casanova a petición del ICUB, repasa la historia de la medalla, que se creó oficialmente en 1930. El origen se encuentra en un acto de generosidad del escultor Josep Llimona, quien donó a la ciudad su escultura el Forjador, ubicada en la actual plaza de Carles Buïgas.
“"Construida la historia, ahora sabemos que la Medalla de la Ciudad se creó para agradecer a Josep Llimona que diera, a Barcelona, su escultura el Forjador el 1 de mayo de 1930, y que el Ayuntamiento de Barcelona la promovió por acuerdo plenario del 29 de abril de 1930."
Este gesto motivó que diferentes concejales pidieran otorgar la medalla a Llimona, convirtiéndolo en el primer gran condecorado. Aunque la decisión se tomó durante el reinado de Alfonso XIII, la entrega se retrasó debido a los cambios políticos, especialmente la llegada de la Segunda República. Finalmente, la Comisión de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona aprobó acuñar la medalla en enero de 1932, ratificándose la decisión en plenario el 25 de mayo de 1932. La primera pieza costó 3.000 pesetas al escultor Casanovas, con un coste total de 4.770 pesetas incluyendo el oro de 21 quilates.




