El entorno del Vallès ha sido escenario de diversos hallazgos arqueológicos en las últimas semanas, incluyendo yacimientos en La Mola y Castellar Vell. Este hecho ha abierto el debate sobre si nos encontramos en un período especialmente fructífero para la arqueología en la comarca. Sin embargo, Jordi Roig, director de proyectos de Arrago SL, considera que se trata de una acumulación de circunstancias más que de un auge real. Roig contextualiza que la actividad arqueológica, estrechamente ligada al sector de la construcción, ha experimentado una bajada postcrisis, y las intervenciones actuales a menudo responden a necesidades urbanísticas más que a planes de investigación.
El caso de Castellar Vell destaca por el hallazgo de 243 tumbas en una necrópolis, un conjunto funerario considerado el más completo de Cataluña para el período carolingio y altomedieval, y uno de los referentes en Europa. Esta singularidad, junto con el estado de conservación óptimo, aporta una visión detallada de la jerarquía social de la época y la formación de la Catalunya Vella y el Condado de Barcelona. En contraste, los hallazgos en La Mola se enmarcan en excavaciones previas en el cementerio del monasterio, con un valor diferente.
La explicación de la densidad de yacimientos medievales, como los encontrados alrededor del Monasterio de Sant Llorenç del Munt, radica en la consolidación del poblamiento durante los siglos IX, X y XI, con la proliferación de iglesias, castillos y masías. Esta época vio una mayor ocupación del territorio, incluyendo zonas antes inhóspitas. Las excavaciones de Arrago SL, motivadas por la expansión residencial, no son acciones de investigación programada como las universitarias, aunque la intervención en Castellar Vell actualmente sí tiene un componente de investigación independiente de obras.
Jordi Roig se muestra crítico con la falta de sinergias entre el sector constructivo y el mundo académico, lamentando que muchas excavaciones se han realizado al servicio de la construcción sin el estudio posterior adecuado, resultando en escasez de memorias científicas. El doctor en Historia del Arte, Santos M. Mateos, añade que, aunque siempre se documenta lo encontrado, la relevancia del yacimiento determina si se amplía la investigación o se protege y tapa. La investigación arqueológica a menudo ralentiza los procesos constructivos, una dinámica evidente en lugares como Tarragona.
Datos del Inventari del Patrimoni Arqueològic i Paleontològic de Catalunya sugieren una apuesta institucional, a pesar de que municipios como Palau-solità, Polinyà o Sentmenat han explorado poco su subsuelo. En Santa Perpètua, hallazgos del siglo X y XI abrieron la posibilidad de un origen romano del lugar. En Sabadell, excavaciones en Sant Pau de Riu-sec descubrieron más de 300 tumbas. Roig concluye que la visión actual está distorsionada por la vinculación de las excavaciones a obras, y que muchos restos recuperados no han visto la luz por falta de divulgación por parte de las administraciones.




