Extinguido un incendio de 20 remolques en el Puerto de Barcelona con gran humareda

El fuego, que se originó en un remolque de la terminal de Grimaldi, no causó heridos ni afectó mercancías peligrosas.

Imagen genérica de una columna de humo negro elevándose desde una zona portuaria.
IA

Imagen genérica de una columna de humo negro elevándose desde una zona portuaria.

Un incendio que afectó a una veintena de remolques de mercancías en la terminal de Grimaldi del Puerto de Barcelona generó una gran columna de humo negro visible desde varios puntos de la ciudad, sin causar heridos.

El fuego, que ya ha sido extinguido, se inició en un remolque que esperaba para embarcar en el Muelle de Poniente. Aunque la causa aún no se ha determinado, las llamas se extendieron rápidamente a un total de 20 vehículos, según informaron los Bomberos de Barcelona. Fuentes del Puerto aseguraron que los contenedores afectados no contenían mercancías peligrosas, ya que estas se gestionan en un área diferente.
Los equipos de emergencias recibieron el aviso a las 13:17 horas del domingo, momento en que tres remolques ya estaban en llamas. El control del incendio se logró alrededor de las cuatro de la tarde, y quedó completamente extinguido a las siete y cuarenta y cinco de la tarde. Durante las tareas de extinción, los Bomberos de Barcelona mantuvieron una vigilancia exhaustiva para evitar la reactivación de posibles puntos calientes.

"Nunca hay tanta gente."

Trabajador del bar El Morrot
El incidente provocó la interrupción temporal de la actividad portuaria y el cierre del acceso al muelle por parte de la Policía Portuaria, afectando especialmente a los pasajeros de cruceros. Muchas personas no pudieron embarcar a tiempo, incluyendo una familia de Valencia y una turista argentina de Mar del Plata, Natalia, que tenía previsto un viaje por la costa italiana. La circulación se restableció alrededor de las cuatro y cuarenta y cinco de la tarde, excepto en la zona directamente afectada.
Durante la emergencia, el bar El Morrot, habitualmente frecuentado por trabajadores del puerto, se llenó de personas que esperaban noticias sobre la reanudación de la actividad. La tensión y la impaciencia eran palpables entre los afectados, quienes recibieron con desilusión la entrada de un policía que solo buscaba un café.