Este evento, caracterizado por un fuerte vendaval de aire que desciende de las nubes de tormenta a gran velocidad, ha generado vientos de hasta 50 Km/h. A diferencia de un tornado, el esclafit no es giratorio e impacta contra el suelo, expandiéndose como una onda expansiva destructiva con un considerable alcance territorial.
La fuerza del viento ha provocado la caída de árboles y otros objetos en diversos puntos de la ciudad, especialmente en la zona de Santa Eulàlia. Como consecuencia, los Bomberos de la Generalitat y la Guardia Urbana han tenido que intervenir para gestionar los incidentes.




