Aunque fue agregado a la capital catalana en 1897, el distrito ha sabido preservar una identidad propia. Con más de 120.000 habitantes, es la zona con mayor densidad de la ciudad, llegando a alcanzar los 600 vecinos por hectárea en algunos sectores de la Vila de Gràcia.
La estructura del distrito se divide en cinco barrios principales. Mientras la Vila de Gràcia es el motor histórico con plazas como la del Diamant o la Virreina, otras zonas como Vallcarca i els Penitents o la Salut, hogar del Park Güell, ofrecen paisajes urbanos diversos que van desde casas bajas hasta monumentos de Antoni Gaudí.
La vida en Gràcia se define por su carácter bohemio y su apuesta por el comercio local y los mercados, como el de la Abaceria Central. Sin embargo, el barrio afronta la presión del mercado inmobiliario, que recientemente ha provocado el cierre de establecimientos emblemáticos como el Forn Santa Clara tras 80 años de actividad.




