La violencia estalló en el estadio municipal de Can Peixauet, obligando a suspender el choque en el minuto 67. Un vídeo difundido en redes sociales muestra a varios jóvenes golpeando a aficionados del conjunto visitante. Un familiar de un jugador del equipo de L'Hospitalet permanece hospitalizado debido a las lesiones sufridas.
“"Se produjeron insultos racistas hacia nuestro portero y esto derivó en agresiones físicas cuando los familiares intentaron pacificar la violencia verbal."
El club afectado ha exigido a la Federación Catalana de Fútbol (FCF) medidas más contundentes para evitar estos escenarios. Las autoridades ya trabajan en la identificación de los responsables de los ataques físicos registrados durante el evento.




