Bajo el nombre de Misogyny World Congress, Mireia Morós y Óscar, alumnos de la escuela Brother Barcelona, han distribuido tarjetas negras con el lema Barcelona’s hottest girls are ready for the Mobile. Aunque parece publicidad de escorts de lujo, el código QR dirige a los usuarios a un vídeo donde, tras unos segundos de contenido sugerente generado por Inteligencia Artificial, aparecen datos sobre la explotación sexual.
“"Buscabas una cosa y te has llevado otra. Esperamos que ese segundo de confusión te haga reflexionar y, si tenías intención de hacerlo, lo evites."
La acción incluye un número de teléfono real donde un contestador automático en inglés recuerda a los congresistas que no es necesario cerrar acuerdos mediante la explotación de mujeres. Según colectivos como Feministes de Catalunya, las redes de proxenetismo desplazan a mujeres de toda Europa hacia la capital catalana para cubrir el pico de demanda de estos cuatro días.
Los autores de la iniciativa también han documentado cómo algunos taxistas reciben listas de locales y cobran comisiones por llevar clientes del MWC a prostíbulos. La campaña pone el foco en la cara oculta de un congreso que genera 400 millones de euros pero que, según los creadores, mantiene inercias de cosificación femenina.




