La Generalitat ha impulsado la reactivación de diversas infraestructuras estratégicas, muchas de las cuales habían sido proyectadas hace años y habían quedado en espera. La línea orbital ferroviaria, un proyecto inicialmente concebido en 2004 y con reserva de suelo en 2010, es un ejemplo destacado que ahora vuelve a formar parte de la estrategia ferroviaria futura.
Además de la línea orbital, el gobierno catalán ha recuperado otros proyectos significativos. El eje transversal ferroviario, un nuevo corredor interior de ancho europeo de unos 300 kilómetros, conectará Lleida con Girona evitando el paso por Barcelona, con un coste estimado de 7.000 millones de euros. Este eje se prevé que enlace con la línea orbital y las líneas de mercancías del puerto de Barcelona, con estudios que se espera que estén listos en un año y medio para iniciar obras hacia el 2030.
La prolongación de la línea L2 del metro de Barcelona, discutida desde 2005, ha visto cómo el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat actualizaban el proyecto de 2009. Esta ampliación prevé seis nuevas estaciones desde Sant Antoni hasta Parc Logístic en la Zona Franca, pasando por puntos clave como el MNAC y la Fira. Con un trazado de 6,3 kilómetros y un coste de 495 millones de euros, se prevé tener el proyecto redactado a finales de este año.
La ronda Nord de la B-40, autovía orbital del área metropolitana de Barcelona proyectada en 1989, ha desbloqueado el tramo entre Sabadell y Terrassa. Los estudios informativos y de impacto ambiental están en marcha, con la posibilidad de que las obras comiencen en 2028.
El soterramiento de la Gran Vía en L'Hospitalet de Llobregat, aprobado hace cinco años, también se ha desencallado. El proyecto, que afecta a 450 metros en el barrio de Bellvitge, prevé una finalización entre 2029 y 2030. La Generalitat avanzará los fondos municipales, y a cambio, el ayuntamiento cederá suelo para proyectos de interés público, incluyendo un polo de innovación.
Otros proyectos antiguos que continúan en ejecución incluyen la Estación de La Sagrera (obra ferroviaria a finalizar este año, con apertura al público en 2032), la prolongación de la línea 8 de Ferrocarrils de la Generalitat (prevista para 2030), la línea 9 del metro (con el tramo central finalizando en 2032) y los accesos viarios y ferroviarios al Port de Barcelona (pendientes desde hace 19 años, con finalización prevista en 2032).
Finalmente, la concesión de autobuses interurbanos, prevista para concurso en 2028, se ha alargado hasta 2034. Esta decisión permitirá a los operadores renovar sus flotas y amortizar las inversiones, manteniendo los contratos actuales vigentes desde hace 25 años.




