Desde la formación han expresado un rechazo frontal al rumbo político que plantean las cuentas, asegurando que el presidente Salvador Illa ha convertido este trámite en una cuestión de confianza encubierta. Junts critica que el documento final esté condicionado por las exigencias de los Comuns.
“"Es una enmienda a la dependencia, a la incompetencia y la inestabilidad. El país se cae a trozos."
La formación también ha censurado la política fiscal del ejecutivo, denunciando que se mantienen o suben impuestos a los trabajadores mientras se ponen trabas a la colaboración público-privada. Según Sales, el ritmo de tramitación de las cuentas recuerda al de Rodalies por su lentitud e incertidumbre.




