La iniciativa surge como respuesta al incidente del 28 de abril de 2025, cuando un apagón general dejó sin electricidad a Cataluña Norte, Cataluña, Andorra, el Estado español y Portugal. Esta situación provocó que la sociedad catalana estuviera casi 13 horas sin suministro eléctrico y que aproximadamente 400.000 usuarios del área metropolitana de Barcelona se quedaran sin agua.
Los problemas en el suministro de agua se concentraron especialmente en los barrios de montaña de Barcelona, donde el agua necesita ser bombeada a los hogares a partir de los 120 metros de altitud. Según los cálculos de la ACA, la afectación dejó sin agua a cerca de 300.000 abonados y 400.000 usuarios.
“"Es necesario garantizar los servicios esenciales en cualquier escenario. El agua y su suministro son un aspecto fundamental en la vida diaria y es necesario que pueda seguir funcionando incluso en los contextos de crisis."
Entre las actuaciones previstas en el nuevo plan se encuentran el aumento de la capacidad de almacenamiento, la optimización de la presión para alargar la autonomía del sistema de bombeo sin dependencia eléctrica, y el refuerzo de los sistemas de alimentación alternativa con grupos electrógenos más potentes. La dirección ha subrayado que el gran apagón marcó “un antes y un después” y que este nuevo plan debería evitar que la población vuelva a quedar desprotegida ante una situación similar.




