Piedras de Montjuïc: el tesoro redescubierto en Glòries

Unos 250 bloques de piedra de las desaparecidas canteras de Montjuïc, que construyeron edificios emblemáticos, se conservan ahora en Barcelona.

Bloques de piedra de las antiguas canteras de Montjuïc almacenados cerca de la plaza de las Glòries de Barcelona.
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Bloques de piedra de las antiguas canteras de Montjuïc almacenados cerca de la plaza de las Glòries de Barcelona.

Unos 250 bloques de piedra de las antiguas canteras de Montjuïc, que fueron fundamentales para la construcción de monumentos históricos de Barcelona, se han conservado y almacenado cerca de la plaza de las Glòries.

Un solar vacío, destinado a la ampliación de la plaza de las Glòries, alberga ahora un conjunto excepcional de 250 bloques de piedra. Estas piezas provienen de las desaparecidas canteras de Montjuïc, que durante siglos fueron la principal fuente de material constructivo para la ciudad de Barcelona.
Las piedras, almacenadas en filas ordenadas, proceden de las antiguas viviendas militares de la calle Wellington, adquiridas por la Universitat Pompeu Fabra para su expansión. Estas piedras, que podrían contar historias de siglos pasados, fueron la base de estas fincas desde finales del siglo XIX hasta tiempos recientes.
Montjuïc fue la cantera de la Barcino romana y proveyó el material para edificios tan emblemáticos como Santa Maria del Mar, el Palau de la Generalitat o el Ayuntamiento de Barcelona. La calidad de su cuarzo, feldespato y sílice, formado hace millones de años, garantizó una resistencia y durabilidad excepcionales, siendo utilizado incluso en obras modernistas como el Palau Güell o la Casa Batlló.
La historia de estos bloques está ligada a la Ciutadella. Tras la demolición de la fortaleza militar en 1868, el Ministerio de la Guerra exigió la construcción de nuevos cuarteles y viviendas militares. Las piedras rescatadas ahora fueron parte de aquellas construcciones, y podrían haber presenciado eventos históricos como el alzamiento militar de 1936 o los bombardeos de la ciudad.
La Universitat Pompeu Fabra, al donar estos bloques al ayuntamiento, ha permitido que este tesoro patrimonial pueda tener una nueva vida. Aunque ya no se utilizan para levantar muros, estas piedras talladas profesionalmente podrían servir para nuevos pavimentos o espacios públicos, posiblemente retornando a Montjuïc, cerrando un ciclo histórico de más de 150 años.