La situación ferroviaria se ha agravado tras el accidente en Gelida hace dos meses y las obras en el Garraf. Según datos de Puntual.cat, febrero fue el peor mes del año. La línea R13, que une Lleida y Barcelona vía Valls, batió récords con 48,8 minutos de retraso medio.
“"No puedo estar con la familia porque estoy perdiendo el tiempo en el tren."
La R2 Sud también ha sufrido un deterioro, duplicando sus retrasos hasta los 39,9 minutos. Esta falta de fiabilidad está empujando a viajeros de Reus o Tarragona a considerar el vehículo privado como única alternativa viable ante la desinformación de Renfe.
“"Estamos cansados de quejarnos. Sales de Valls a las ocho y no sabes a qué hora llegarás."




