La Biblioteca Jaume Fuster de Barcelona, reconocida como modelo de centro cultural cohesionador

El Premio Liber 2025 a la mejor iniciativa de fomento de la lectura destaca el carácter democrático y la proyección del equipamiento en el barrio de Gràcia.

Interior moderno de una biblioteca con zonas de lectura y estudio, sin personas identificables.
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Interior moderno de una biblioteca con zonas de lectura y estudio, sin personas identificables.

La Biblioteca Jaume Fuster de Barcelona recibió el Premio Liber 2025 de la Federación de Gremios de Editores de España hace tres meses, destacando su función como polo de actividad cultural y cohesionador de barrio.

La distinción, otorgada a la mejor iniciativa de fomento de la lectura en bibliotecas abiertas al público, subraya la configuración de la Jaume Fuster como un centro cultural que va más allá del servicio tradicional de préstamo y consulta. Esta biblioteca, ubicada en la Plaza Lesseps, nació con un “envoltorio democrático” y un talante diferente, alineado con el objetivo del Ayuntamiento de Barcelona de crear centros que fomenten la cohesión de barrios.
Inaugurada en 2005, la biblioteca fue fruto de un proceso participativo clave con los vecinos de la zona. Su creación siguió la puesta en marcha del Consorcio de Bibliotecas de Barcelona en 2001, que promovía la ubicación de los equipamientos en puntos céntricos y bien comunicados para garantizar una fuerte vinculación territorial y una gran proyección en toda la ciudad.

El objetivo principal era convertir la biblioteca en un auténtico centro cultural, un polo de actividad que respondiera a las necesidades del barrio de Gràcia y acogiera actividades programadas para toda la ciudad.

Al compromiso constante con el fomento de la lectura, se han añadido servicios como horarios amplios, salas de estudio nocturnas e instalaciones de calidad, incluyendo una sala de exposiciones y un gran auditorio con capacidad para 250 personas. La programación se trabaja en cooperación con el sector editorial, generando presentaciones de novedades, homenajes, conciertos, proyecciones de cine y debates.
Este modelo de integración cultural es visto como un reto a replicar en otras ciudades catalanas, donde las bibliotecas todavía funcionan principalmente como salas de consulta y préstamo. El éxito de la Escena Districte Cultural en los centros cívicos de Barcelona, con más de 30 propuestas de circo, música y teatro, demuestra el potencial de estos espacios como ejes de cohesión urbana.