La leyenda, documentada por Rogeli Pedró, sitúa los hechos en el siglo IV bajo el mandato de Diocleciano. El campesino Medir fue ejecutado tras presenciar el crecimiento milagroso de un campo de habas mientras ayudaba al obispo Severo a escapar de la persecución romana liderada por Daciano.
La ermita románica, ubicada en la Sierra de Collserola, es el centro de un aplec que reúne a vecinos de Sant Cugat y Barcelona. La festividad cobró un nuevo impulso en 1830 gracias a Josep Vidal i Granés, quien inició la tradición de las 'colles' que hoy reparten caramelos en barrios como Gràcia o Sarrià.




