Según han confirmado fuentes policiales, los indicios recopilados durante la investigación descartan la intervención de otras personas en el fallecimiento. James Gracey desapareció la madrugada del pasado martes, activando un protocolo de búsqueda en toda la zona marítima de la ciudad.
El cadáver fue recuperado el jueves en las inmediaciones de la playa del Somorrostro. En las tareas de rastreo participaron unidades especializadas como la Unidad Subacuática y la Policía Marítima, que trabajaron intensamente durante varias jornadas para localizar al joven.
El dispositivo contó además con el apoyo de la Guardia Civil y los Bomberos de Barcelona. Tras el hallazgo, las autoridades han ratificado que la línea de investigación principal confirma el carácter accidental del suceso ocurrido esta semana en el litoral barcelonés.




