La ciudad de Barcelona ha experimentado un notable descenso del calor nocturno, un hecho casi sin precedentes este verano. La llegada de una masa de aire frío ha hecho bajar las temperaturas, aunque todavía se mantiene el ambiente veraniego.
Las mínimas registradas hasta las 8 de la mañana han sido significativamente más bajas, especialmente en la zona alta de la ciudad, donde se han registrado menos de 20 ºC. Estos valores son los más bajos de agosto y casi de todo el verano, con solo tres ocasiones similares desde el 1 de junio.
Las previsiones meteorológicas indican que las temperaturas se mantendrán estables o ligeramente por debajo de la media durante los próximos días. Aun así, se recuerda que todavía estamos en agosto y el verano continúa presente, aunque va perdiendo intensidad.
Las temperaturas máximas también notarán este respiro térmico, con dificultades para superar los 30 ºC durante el fin de semana. El bochorno podría persistir en algunos momentos, pero para encontrar temperaturas más frescas habrá que desplazarse hacia el Pirineo, donde las mínimas podrían bajar de los 15 ºC y las máximas rondarán los 20 ºC.
En cuanto a la inestabilidad atmosférica, que ha provocado aguaceros importantes en otros puntos como Castellón, Baleares o el centro de Cataluña, no ha afectado de manera significativa a Barcelona. La lluvia nocturna ha acumulado puntualmente más de 3 litros por metro cuadrado, y no se descartan posibles aguaceros durante la tarde-noche y madrugada, así como más inestabilidad la próxima semana.




