La capital catalana se ha convertido en un polo de atracción para estudiantes norteamericanos, muchos de ellos de familias pudientes, que buscan una experiencia juvenil en un entorno modernista. Esta demanda ha impulsado la proliferación de 'colivings', donde se arriendan habitaciones a precios que a menudo resultan inasumibles para la población local, desplazando a los residentes habituales.
Un caso paradigmático es el de una vecina de la calle Entença, 69, que lleva 32 años como inquilina. Su finca, que antes acogía a diversas familias, ahora tiene diez de los once pisos convertidos en 'colivings' para jóvenes extranjeros de entre 18 y 25 años. La residente describe la situación como una "locura de ruido e incivismo", comparándolo con "vivir en una guardería para niños mayores".
La propiedad de este bloque pertenece a Vandor Real Estate, una SOCIMI que gestiona 17 fincas en Barcelona con el mismo modelo de negocio. Estas empresas a menudo expulsan a los inquilinos de larga duración una vez finalizan sus contratos para adaptar los inmuebles a esta nueva modalidad. Otros fondos de inversión como New Amsterdam Developments (NAD) o Vivenio operan de manera similar.
“"Es una locura de ruido e incivismo, es como vivir en una guardería para niños mayores."
El Sindicato de Inquilinos de Cataluña ha expresado su preocupación, ya que en inmuebles gestionados por fondos como NAD se anuncian alquileres de habitaciones por entre 900 y 1.000 euros, precios que podrían superar el límite establecido por la ley. La entidad ha presentado denuncias contra NAD y Vandor ante la Agencia Catalana de Consumo y la Agencia de la Vivienda de Cataluña (AHC) por incumplimiento de la normativa.
El Parlament de Catalunya aprobó en diciembre una modificación legislativa que establece que, en zonas tensionadas como Barcelona, la suma de los alquileres de todas las habitaciones de un piso no puede superar el máximo fijado por el índice para el conjunto de la vivienda. Además, esta reforma incluye los alquileres de temporada dentro del tope de precios.
La vecina de la calle Entença también ha señalado que muchos estudiantes gestionan el alquiler a través de las mismas empresas que les facilitan los programas de estudios, como The American College of the Mediterranean y la International American University, lo que sugiere que se trata de "residencias estudiantiles encubiertas".
La resistencia de la vecina comenzó en 2021, cuando el anterior propietario del edificio falleció y legó su patrimonio a la Fundación de la Sagrada Familia. Esta fundación vendió el inmueble a Renta Corporación, que poco después lo traspasó a Vandor. Durante este proceso, la mayoría de los vecinos fueron desalojados.
Las obras de reforma realizadas por la nueva propiedad también han generado controversia. El Ayuntamiento de Barcelona considera que fueron grandes rehabilitaciones, lo que implicaría reservar un 30% del inmueble para viviendas de protección oficial, según la normativa. Vandor, por su parte, rechaza esta calificación y ha presentado alegaciones a los informes municipales.




