Las empresas catalanas afrontan un periodo de reestructuración de plantillas. Estas decisiones, a menudo tomadas a principios de año para asegurar beneficios, afectan a diversas multinacionales, especialmente en el sector tecnológico, donde la inteligencia artificial (IA) y la automatización juegan un papel creciente. Sin embargo, no todos los despidos pueden atribuirse exclusivamente a la IA.
La empresa de servicios de atención al cliente Majorel, ahora propiedad de Teleperformance, está negociando despedir a 347 personas en Cataluña y 422 en Zaragoza, alegando pérdidas y deslocalización de trabajos a otros países. Por su parte, la multinacional francesa Capgemini ha acordado un preacuerdo para 700 despidos en España, 130 de ellos en Cataluña, justificándolo por el impacto de la IA y la incertidumbre del sector.
Mireia Sabaté, socia directora del Departamento de Derecho Laboral de Baker Mckenzie, señala que el impacto real de la IA aún es difícil de medir, pero constata la tendencia de las empresas tecnológicas a justificar reestructuraciones por su implantación. Esta digitalización y automatización se traduce en un "goteo de despidos individuales", según Sabaté, quien insta a "estar atentos a las causas que pueden venir de una digitalización o de una implementación de inteligencia artificial".
Otros sectores también se ven afectados. Nestlé, bajo la nueva dirección de Pablo Isla, ha planteado un ERE en España que afecta a 300 personas, más de la mitad en Cataluña, con especial incidencia en las oficinas de Esplugues de Llobregat. Los sindicatos sospechan que la IA y la deslocalización de servicios juegan un papel importante, aunque las reducciones también afectan a la producción.
La empresa de reparto a domicilio Glovo ha rebajado las cifras de su expediente, que inicialmente afectaba a 143 repartidores en Cataluña. Este ERE llega un año después del cambio de modelo de contratación obligado por la "ley rider". El sector industrial también sufre reestructuraciones, como el caso de Nissan, que plantea despedir a 125 de los 137 trabajadores de su centro de recambios en Cataluña, considerado un cierre encubierto.
La multinacional catalana de componentes para automoción Ficosa ha planteado una reducción de plantilla del 21% (172 trabajadores) en su planta de Viladecavalls, en plena transición hacia el coche eléctrico y buscando oportunidades en la industria de Defensa. Otras empresas como Internacional Paper ya sufrieron cierres en Valls y Montblanc.
Joan Josep Berbel, socio de la consultora Metyis, destaca la paradoja de indicadores macroeconómicos positivos mientras las empresas afrontan dificultades. La dimensión de muchas empresas catalanas, proveedoras de grandes multinacionales, las hace menos competitivas internacionalmente, aumentando la tentación de cierre o deslocalización. Este hecho explica casos como el de Quality Espresso, comprada por una multinacional italiana, que cierra su planta de producción en Barcelona.
Situaciones diferentes son los concursos de acreedores. Serra Soldadures, especializada en sectores aeronáutico y de automoción, ha presentado concurso y se busca una salida para sus 180 trabajadores. Ruffini, en Rubí, también ha presentado concurso voluntario para sus 130 empleados. En las dos primeras semanas de mayo, unos 1.400 trabajadores han visto peligrar su empleo por EREs públicos.
Ernesto Poveda, presidente ejecutivo de ICSA, atribuye los EREs a la incertidumbre geopolítica, los avances tecnológicos o la gestión empresarial, y pide que las soluciones sean "lo más humanas posible".




