Durante una comparecencia en la Comisaría de Les Corts, los responsables policiales han defendido que la legislación actual es insuficiente para disuadir a los delincuentes. Según el cuerpo, la posesión de un arma de fuego debería comportar automáticamente una pena de prisión, una medida que consideran indispensable para afrontar la creciente complejidad de la criminalidad.
Además de las reformas legales, el cuerpo ha anunciado un refuerzo de su presencia en la calle con la incorporación de 1.500 nuevos agentes anuales. La estrategia se centra en mejorar la inteligencia policial y el análisis criminal para actuar de manera más precisa en la prevención de delitos, especialmente en aquellos vinculados al crimen organizado y al narcotráfico.
“"La policía necesita estas herramientas para trabajar más y mejor. Esto no significa que estos cambios deban ser lentos, la delincuencia no es lenta en su adaptación."
Los datos facilitados por los Mossos d'Esquadra indican que se han registrado 65 incidentes con armas de fuego reales, de los cuales siete han resultado en víctimas mortales. El cuerpo ha señalado que el cultivo de marihuana y su relación con el crimen organizado son factores clave que requieren un debate social profundo para frenar la escalada de violencia actual.




