Desde pendientes y relojes hasta máquinas de escribir y cascos militares, miles de artículos se amontonan en las estanterías y vitrinas de este singular establecimiento en el barrio de Sant Pere, Santa Caterina i la Ribera. Francesc Raich, al frente del negocio desde 2004, mantiene viva su pasión por la colección a pesar de la edad de jubilación.
“"Colecciono cosas desde que tengo cinco años, y hasta que pueda aguantar, aquí me encontrarán."
Su afición nació en la infancia, cuando, tras la muerte de su padre, pasó una temporada en una masía familiar con más de un siglo de historia. El desván de aquel lugar era un verdadero depósito de reliquias, desde relojes antiguos hasta documentos en latín que hablaban de derechos familiares y propiedades. Esta experiencia forjó su interés por investigar el origen y la historia de cada objeto.
Con el tiempo, Raich, que profesionalmente era técnico agrario, fue ampliando su colección hasta llenar un almacén de 200 metros cuadrados. La tienda en Ciutat Vella, que abrió cuando tenía 35 años, se convirtió en un referente, conocido por su capacidad de 'encontrar una segunda vida a las cosas'. El vecindario, de hecho, le trae muebles rotos para restaurar u objetos de los que no saben qué hacer.
Sin embargo, Raich ha observado un cambio en la tendencia reciente, con más vecinos que acuden a él debido a la presión inmobiliaria que les obliga a abandonar el barrio. También ha sido testigo de la transformación de la zona, que ha pasado de ser poco concurrida a atraer a turistas de todas las nacionalidades, quienes se han convertido en clientes habituales, buscando joyas, copas y otros artículos singulares.
Actualmente, Francesc Raich trabaja en régimen de jubilación activa, combinando la pensión con la gestión a tiempo parcial de la tienda. La asociación de vecinos del barrio expresa su deseo de que el negocio continúe, preocupados por la posible pérdida de un establecimiento tan emblemático en favor de otra tienda de souvenirs. Raich, sin embargo, es escéptico sobre la continuidad sin un relevo adecuado, que requiera pasión y un sueldo digno.




