Frente a los temores del mercado sobre una absorción por parte del gigante estadounidense, el entorno de los Puig confía en lograr una estructura similar a una joint venture. El objetivo es que la firma mantenga su autonomía y su centro de mando en Barcelona, a pesar de que Estée Lauder factura casi tres veces más que la compañía catalana.
“"Puig seguirá en Cataluña independientemente de que la incorpore el gigante estadounidense o no."
La necesidad de escala es clave en una industria dominada por transnacionales. Los Puig ven en esta unión una forma de protegerse ante competidores como la francesa L'Oréal, mientras mantienen su activa presencia en instituciones como el Cercle d'Economia o el IESE, reforzando su peso en la sociedad civil catalana.




