La marcha, que comenzó a las doce y cuarto del mediodía en el monumento a Rafael Casanova, en la ronda de Sant Pere, utilizó el lema 'Prou! Única via, Independència'. Los convocantes denunciaron años de desinversión del Estado en la red de cercanías y defendieron la independencia como la única solución a la crisis.
“"Es la señal definitiva de que ya basta de las humillaciones que el estado español nos impone continuamente en nuestras estructuras."
Mientras que la organización cifró la asistencia en 30.000 personas, la Guardia Urbana de Barcelona rebajó la participación a 8.000. El recorrido de la protesta incluyó puntos clave como Urquinaona y Via Laietana, finalizando en la plaza Sant Jaume.
El presidente de la ANC, Lluís Llach, expresó su satisfacción con la convocatoria, argumentando que Cataluña sufre un “trato colonial” y que la falta de inversión en trenes y vías ferroviarias es una prueba irrefutable de ello.
La jornada de protesta incluyó una segunda convocatoria por la tarde, organizada por plataformas de usuarios. La ANC y el Consell criticaron esta segunda marcha, acusándola de intentar “contraprogramar” su movilización.




