Tras su paso por el Sónar, la cantante de Badalona ha desplegado un repertorio que explora la identidad femenina y la memoria familiar. El nombre del disco, Ama, rinde homenaje a una pariente fallecida y juega con el concepto de maternidad en euskera y el sentimiento universal del amor.
El concierto ha destacado por el uso de la inteligencia artificial y la síntesis de voz, herramientas que Arnal utiliza para tejer polifonías y sonidos de órgano con la canción popular. Entre los temas interpretados destacan Madrigal, Suspiros y la rítmica Tictac, que cerró la velada.
“"En un mundo tan loco parece que la fe puede ser un lugar de refugio; no es mi sitio."
La puesta en escena incluyó coreografías elegantes y el uso de láseres, demostrando que lo digital puede ser tan cálido como lo analógico. La artista también recordó su paso por el cine con la interpretación de la nana-saeta de la película La virgen roja.




