Nobel de Economía alerta: Europa paga cara la falta de política industrial

Philippe Aghion, galardonado con el Nobel, critica la visión estrechamente competitiva de la UE y defiende la necesidad de impulsar la innovación disruptiva.

Representación abstracta de la inteligencia artificial con elementos arquitectónicos europeos difuminados.
IA

Representación abstracta de la inteligencia artificial con elementos arquitectónicos europeos difuminados.

El premio Nobel de Economía, Philippe Aghion, ha visitado Barcelona para recibir el Premio Europeo de Ciencia Hipatia, donde ha criticado la política de competencia europea y ha defendido la necesidad de una política industrial más audaz para impulsar la innovación.

Philippe Aghion, galardonado con el premio Nobel de Economía el año pasado por su investigación sobre el impacto de la tecnología y la innovación en el desarrollo económico, ha visitado Barcelona. Allí, ha recibido el Premio Europeo de Ciencia Hipatia de manos del Barcelona Knowledge Hub de la Academia Europaea, en un acto organizado también por la Fundació Catalana per a la Recerca i la Innovació (FCRI).
Aghion, profesor en reconocidas instituciones como el Collège de France, Insead y la London School of Economics, centra actualmente su investigación en el papel de la inteligencia artificial (IA) en el crecimiento económico. También explora cómo Europa puede mejorar sus políticas para reducir la dependencia de los grandes actores tecnológicos chinos y norteamericanos.
El Nobel ha explicado su teoría de la 'destrucción creativa', que postula que las nuevas innovaciones sustituyen a las tecnologías antiguas. Según su modelo, el crecimiento económico proviene de nuevos talentos que innovan y crean empresas, pero alerta de la necesidad de vigilar que las grandes compañías consolidadas no obstaculicen la entrada de nuevos competidores mediante presiones gubernamentales.
Aghion ha criticado la política de competencia europea, calificándola de 'cerrada de mente y estática', ya que se centra en cuotas de mercado sin considerar el impacto sobre la futura innovación ni la competencia global. Ha puesto como ejemplo la fusión impedida entre Alstom y Siemens, argumentando que no se tuvo en cuenta la posibilidad de adquirir trenes chinos. Esta falta de política industrial, según él, ha llevado a Europa a no generar innovación disruptiva, un hecho que ahora se paga 'muy caro'.
El profesor señala que el problema de la innovación en Europa va más allá de la política de competencia e incluye un ecosistema con poca inversión en investigación, escasez de financiación a largo plazo y capital riesgo insuficiente. También critica la falta de inversores institucionales europeos dispuestos a apostar por la innovación disruptiva, que a menudo prefieren invertir en Estados Unidos por falta de confianza en el mercado europeo.
A pesar de estos retos, Aghion destaca los valores europeos como la democracia, la libertad y un modelo social más robusto que el norteamericano, aspectos que considera fundamentales para afrontar los cambios laborales que comportará la IA. También valora positivamente el modelo medioambiental europeo.
En cuanto a la ciencia europea, reconoce la existencia de científicos 'muy buenos', matemáticos e ingenieros, a pesar de la infrafinanciación de la investigación. Señala que Europa tiene el potencial de liderar una IA ética y alineada con sus valores, aunque lamenta que la UE sea un 'gigante regulador y un enano presupuestario', lo que dificulta la innovación disruptiva.
Sobre una posible 'burbuja' de la IA, Aghion se muestra prudente, afirmando que no ve un estallido a corto plazo, pero insiste en la importancia de evitar el endeudamiento excesivo. Subraya la necesidad de una política industrial europea coordinada, posiblemente a través de una 'DARPA europea' que una capital público y privado, y sugiere una coalición de países voluntarios para llevarla a cabo.
Aghion también ha comentado la brecha de productividad entre Europa y los Estados Unidos, atribuida a la incapacidad europea de integrar plenamente las tecnologías de la información. Sin embargo, ha expresado su impresión por la vitalidad de Barcelona y Cataluña como 'hubs de conocimiento', considerando que jugarán un papel clave en la recuperación tecnológica europea.
En relación con la fiscalidad, discrepa parcialmente de su colega Gabriel Zucman sobre los impuestos a la riqueza no realizada, argumentando que podrían desincentivar la innovación. Propone un sistema basado en fundaciones para multimillonarios, con un impuesto elevado si no se destina una parte significativa a fines sociales o de investigación.
Definiéndose como socialdemócrata y 'optimista de combate', Aghion defiende el crecimiento inclusivo, la calidad educativa universal y el diálogo social. Considera que la fiscalidad debe ser progresiva pero sin frenar la innovación, y que la política de competencia es clave para garantizar la llegada de nuevos talentos.
Finalmente, sobre la posibilidad de que Europa alcance a EE.UU. y China tecnológicamente, afirma que la clave es la innovación disruptiva. Si Europa apuesta por ella, inevitablemente los alcanzará, especialmente por su modelo social, más adaptado a la IA. Advierte del riesgo de populismo en Europa, similar al que observa en EE.UU., cuando los ciudadanos se sienten abandonados.