La realidad del sinhogarismo en Barcelona es compleja y creciente, con más de 8.000 personas sin una vivienda estable. De estas, cerca de 2.000 pernoctan en la calle, un dato que representa un incremento del 40% en los últimos dos años. Además, unas 400 viven en asentamientos o locales ocupados, mientras que 3.000 se encuentran en equipamientos públicos o privados y 3.500 en alojamientos temporales de urgencia.
Uno de los puntos donde esta situación se hace más visible es la ronda Litoral, donde se estima que unas 150 personas han establecido tiendas de campaña o estructuras similares. El perfil de estas personas es diverso, incluyendo jóvenes extranjeros, mujeres que han sufrido violencia y, sorprendentemente, personas con ingresos laborales.
“"Yo estaba pagando una habitación de alquiler pero perdí el trabajo y me quedé en la calle."
Según datos del Ayuntamiento de Barcelona y entidades sociales, en 2024, el 13% de las personas que dormían en equipamientos para personas sin hogar tenían algún tipo de ingreso laboral. Esta realidad desmiente el estereotipo del sinhogarismo, mostrando que muchas personas trabajan en la economía sumergida o con salarios insuficientes para acceder a una vivienda digna.
“"La imagen estereotipada de personas sin techo a quienes encontramos siempre en el mismo lugar responde a una parte pequeña de la población sin hogar. Hay mucha diversidad."
Expertos como Albert Sales, del Institut Metròpoli, y Aura Roig, de la cooperativa Metzineres, señalan que el incremento de los precios de la vivienda y la gentrificación son factores clave en esta escalada. Además, critican que los recursos de atención social a menudo no se adaptan a las necesidades reales de las personas y acumulan largas listas de espera, con retrasos de meses para una primera atención o casi un año para acceder a un albergue.
La ley de abordaje del sinhogarismo, en trámite en el Parlament desde 2022, continúa estancada, una situación que, según los expertos, refleja la falta de voluntad política en algunos municipios para afrontar esta problemática de manera coordinada y efectiva.




