Retrasos en el diagnóstico médico: las mujeres esperan años para ser atendidas

La falta de perspectiva de género en la medicina provoca que los síntomas femeninos sean minusvalorados, alargando los tiempos de diagnóstico y tratamiento.

Imagen genérica de una mano femenina sujetando un documento médico en un entorno hospitalario.
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Imagen genérica de una mano femenina sujetando un documento médico en un entorno hospitalario.

La falta de perspectiva de género en la medicina provoca que los síntomas femeninos sean minusvalorados, alargando los tiempos de diagnóstico y tratamiento.

El 28 de mayo se celebra el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres, una jornada clave para combatir los sesgos de sexo y género en la medicina y la investigación. La realidad es que muchas mujeres todavía sufren retrasos significativos al recibir un diagnóstico preciso, un problema que afecta gravemente su salud y pronóstico.
Un caso ilustrativo es el de una mujer de 70 años, que comenzó a notar pequeñas distracciones a los 61. A pesar de sus preocupaciones y visitas repetidas al médico de cabecera, sus lapsus fueron atribuidos inicialmente a nerviosismo, distracción o depresión leve. Solo dos años y medio más tarde, y tras cambiar de profesional, se confirmó un deterioro cognitivo leve. Finalmente, una punción lumbar en el Hospital Clínic de Barcelona confirmó la presencia de proteínas asociadas al Alzheimer, una enfermedad que afecta principalmente a las mujeres.
La neuróloga Neus Falgàs, de la Unidad de Enfermedad de Alzheimer y otros Trastornos Cognitivos del hospital, lamenta el "cierto nihilismo" existente: "No se da suficiente importancia a lo que sienten las mujeres; se considera un tema de la edad; se normaliza que puedan tener problemas de memoria y se tiende a atribuirlos a problemas del estado de ánimo". Este menosprecio de los síntomas femeninos puede alargar el diagnóstico correcto entre dos y cinco años.
Esta disparidad no es exclusiva del Alzheimer. Un estudio danés de 2019 reveló que las mujeres eran diagnosticadas de cientos de problemas de salud, de media, unos cuatro años más tarde que los hombres. Este retraso, que afecta a enfermedades como la diabetes o el cáncer, se debe no solo a factores genéticos o de estilo de vida, sino también a los sesgos inherentes al sistema sanitario. La ginecóloga Elisa Llurba, del programa Transversal de Salud de la Mujer del Institut de Recerca Sant Pau, señala que "el sexo y el género pueden influir en el riesgo de tener una enfermedad, en los síntomas y también en su evolución", y critica que el sistema médico "no ha tenido en cuenta a las mujeres, ni tampoco la diversidad".
La situación comienza a cambiar tímidamente en Cataluña. El Institut de Recerca Sant Pau ha liderado una red pionera para integrar la perspectiva de sexo y género en la investigación y desarrollo. Además, hospitales como la Vall d'Hebron, el Clínic y el Germans Trias i Pujol han creado comisiones de género y sexo. La publicación del libro "Ets una exagerada: biaix de gènere i sexe en salut" y la creación de la Societat Catalana de Ciència i Medicina en clau de sexe i gènere son pasos hacia una atención más justa y de precisión.