Tensión creciente entre la Iglesia y la extrema derecha por la inmigración

Las diferencias en la política migratoria generan fricciones entre sectores eclesiásticos y partidos de extrema derecha en España.

Imagen genérica de un micrófono en un atril, simbolizando el debate político y religioso.
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Imagen genérica de un micrófono en un atril, simbolizando el debate político y religioso.

Los choques entre la extrema derecha y la Iglesia católica se intensifican en España, especialmente por sus posiciones opuestas respecto a la inmigración y la acogida de migrantes.

Recientemente, un partido de extrema derecha ha elevado el tono, criticando la postura de la cúpula eclesiástica española sobre la inmigración, llegando a acusarla de tener un "negocio con la invasión" migratoria. Esta estrategia, según un director del secretariado de pastoral con migrantes del arzobispado de Barcelona, "lo contamina todo", aunque reconoce que "muchos cristianos se apuntan" a estos discursos.
La institución eclesiástica, a través de la Conferencia Episcopal, promueve activamente la acogida y la orientación para la regularización de migrantes, basándose en una exhortación pastoral que defiende "comunidades acogedoras y misioneras". A pesar de las dificultades para combatir lemas como "los españoles, primero", la influencia del Papa es vista como un apoyo fundamental por su misión evangélica y su distancia de políticas neoliberales.

"La base de la extrema derecha es el discurso contra la inmigración y la crítica de la Iglesia les deja con el paso cambiado porque no les conviene ni este papa ni el anterior."

un presidente de una entidad religiosa
Fuentes eclesiásticas confirman una "unidad" entre los obispos y con el Papa en el mensaje de acogida migratoria, que se hará evidente en una próxima visita del pontífice. Sin embargo, existen excepciones dentro de la Iglesia con posturas críticas hacia las políticas migratorias, como algunos sectores conservadores.
Desde la extrema derecha, se intenta minimizar el distanciamiento con la Iglesia, asegurando que no se critica la institución en su conjunto, sino las declaraciones de algunos obispos. Afirman no tener "ninguna guerra" con entidades como Cáritas, pero desean que la Iglesia no cargue tanto contra su partido y, en cambio, sea más crítica con el ejecutivo estatal.
Actualmente, hay "esfuerzos para rebajar las tensiones" entre la dirección del partido de extrema derecha y representantes de la Iglesia, como el presidente de la Conferencia Episcopal y el cardenal arzobispo de Barcelona. Estas conversaciones se intensifican antes de la visita del pontífice, con la intención de advertir sobre el riesgo de que el gobierno estatal "use al Santo Padre para blanquear al presidente del gobierno".