Este especialista, que inició sus estudios de medicina en los años setenta, encontró su vocación en la obstetricia después de presenciar una ecografía fetal. La visión de un feto en movimiento despertó en él numerosas preguntas sobre su crecimiento, las enfermedades y la posibilidad de diagnosticar e intervenir en problemas durante el embarazo.
Uno de sus logros más significativos fue la introducción de la ecografía de translucencia nucal para detectar el síndrome de Down. Antes, el diagnóstico se basaba principalmente en la edad de la madre, pero este método permite identificar anomalías cromosómicas a las doce semanas de gestación, en lugar de esperar hasta las dieciséis o veinte semanas. Este avance ha sido crucial para la detección precoz de más de cien trastornos genéticos y defectos cardíacos.
“"Muchos bebés mueren porque no detectamos que no crecen bien."
También desempeñó un papel fundamental en el desarrollo de las pruebas prenatales no invasivas (NIPT), que analizan el ADN de la placenta a partir de una muestra de sangre materna. Estas pruebas ofrecen una alternativa más rápida y sin riesgos de aborto en comparación con procedimientos invasivos. El experto defiende que el NIPT debería ser la prueba principal para todas las mujeres embarazadas, independientemente del riesgo, aunque su coste actual limita el acceso universal.
De cara al futuro, el especialista prevé que la medicina fetal se beneficiará enormemente de la biología molecular y de la mejora continua de las técnicas de imagen, como la ecografía y la resonancia magnética. Estos avances permitirán diagnosticar trastornos fetales con una precisión sin precedentes. Además, destaca el papel de la inteligencia artificial para hacer accesible la tecnología de cribado fetal a regiones con menos recursos o personal formado, como en su proyecto con Bill Gates para utilizar la IA en ecografías con teléfonos móviles.
Finalmente, el experto se muestra crítico con la práctica de almacenar sangre de cordón umbilical en clínicas privadas, considerándolo una explotación de las familias. Argumenta que, en caso de enfermedad como la leucemia, el propio bebé suele ser el peor donante. En cambio, apoya los bancos de sangre públicos, nacionales e internacionales, para facilitar la búsqueda de donantes compatibles.




