El incidente tuvo lugar el domingo por la mañana, cuando los Bombers de la Generalitat recibieron el aviso a las 10:52 horas. Tres dotaciones se desplazaron al lugar de los hechos y certificaron daños estructurales que comprometían la seguridad del edificio, motivo por el cual se procedió al desalojo de los inquilinos.
El derrumbe afectó aproximadamente a 10 metros cuadrados de la cubierta, que cayeron hasta la planta baja de la finca. Afortunadamente, el local de la planta baja estaba vacío en el momento del incidente, evitando así cualquier daño personal.
Los cuatro inquilinos de la vivienda afectada pudieron acceder a su casa el mismo domingo, acompañados por los servicios de emergencias, para recoger algunas pertenencias esenciales. Aunque el gobierno municipal activó los servicios de emergencia, los afectados fueron acogidos por familiares.
Por el momento, las causas exactas del colapso del forjado de la terraza no se han determinado. Este suceso se produce solo dos semanas después de otro derrumbe similar en el barrio del Singuerlín de la misma localidad, donde la cubierta de un bar cedió sin causar heridos, ya que el establecimiento aún no había abierto.




