La actuación policial denunciada tuvo lugar en la rampa de salida del aparcamiento de la estación de Sants en Barcelona. Un grupo de manifestantes se había sentado para boicotear la salida de un autocar que transportaba al equipo de baloncesto Hapoel de Jerusalén hacia Manresa, en el marco de la huelga general de apoyo a la causa palestina del 15 de octubre.
Agentes de orden público de los Mossos d'Esquadra rodearon la sentada y rociaron a los manifestantes con spray OC, conocido popularmente como gas pimienta. Esta acción, que fue grabada y viralizada, ha motivado la presentación de seis acciones judiciales ante los juzgados de guardia de Barcelona.
“"Las personas estaban sentadas pacíficamente. Se utilizó esta arma de manera injustificada. No podemos tolerar que se normalice atacar así protestas pacíficas."
Los denunciantes están representados por una coordinación jurídica formada por Alerta Solidària, Irídia, la CGT, la Intersindical y la IAC. La querella se dirige contra los agentes que participaron en el operativo por delitos de lesiones, contra la integridad moral y de coacciones.
La defensa judicial ha solicitado diversas diligencias de investigación, incluyendo la identificación de los agentes y mandos, todas las imágenes disponibles (incluyendo las cámaras policiales) y la publicación del protocolo interno de uso del spray OC por parte del departamento de Interior. Según Sònia Olivella, este protocolo está actualmente en revisión.
Alrededor de cuarenta personas tuvieron que ser atendidas por personal sanitario a causa de la actuación, sufriendo irritaciones, intoxicaciones y hematomas. Xavi Monge, de Alerta Solidària, advirtió que en algunos casos los síntomas se han prolongado, como la hipersensibilidad de la vista que padece uno de los afectados. Entre los querellantes se encuentran dos miembros sindicales y una fotoperiodista, quienes critican la coartación de los derechos sindicales y el derecho a la información.
En un contexto relacionado, Cèlia Cassanyes, de la Coalició Prou Complicitat amb Israel, ha anunciado una nueva protesta el próximo 6 de enero en el Palau Blaugrana, coincidiendo con el partido entre el Maccabi Tel-Aviv y el Barça. La coalición insiste en que “este partido no se debe jugar, no se juega con genocidas”.




