Aunque inicialmente los pantanos del Llobregat y Cardener habían quedado excluidos de las previsiones de desembalse, la intensidad de las precipitaciones obligó a la ACA a liberar agua de La Baells durante cinco días, desde el 15 hasta el 19 de enero.
“"El objetivo de esta medida consistió en aumentar la reserva en los embalses con volúmenes más altos, para así asumir el agua que entre desde las cabeceras de los ríos, sin que esto suponga una pérdida de recurso."
Esta gestión fue crucial para evitar problemas en los tramos medio y final de ríos como el Ter o el Llobregat. El sistema Ter llegó a liberar hasta 75 m³/s, mientras que La Baells alcanzó los 10 m³/s. Darnius Boadella también liberó 10 m³/s y Foix, 3 m³/s.
A pesar de la liberación controlada, que comenzó a reducirse a partir del 19 de enero, La Baells ganó ligeramente reservas, pasando del 85% al 87,77% de ocupación. Pantanos como La Llosa del Cavall y Sant Ponç también incrementaron su volumen, aunque quedaron por debajo del 90% de capacidad total.
Según la ACA, la gestión de los embalses permitió evitar el incremento de caudal aguas abajo de su ubicación de, como mínimo, 400 m³/s en el Ter y 90 m³/s en la Muga, previniendo crecidas que podrían haber sido mucho más altas.




