Tras doce jornadas de juicio, las defensas han criticado duramente la investigación, calificándola de “striptease financiero” por su falta de fundamentos y limitaciones, lo que ha permitido fiscalizar operaciones de hace más de 30 años. El tribunal, presidido por José Ricardo de Prada, tiene prevista esta semana la declaración de 61 testigos en medio del caos organizativo y los continuos "flash-backs" del relato acusatorio del Ministerio Fiscal y la Abogacía del Estado.
Uno de los ejemplos más claros de la tesis de la defensa es el conocido como Caso Baró, que intentaba vincular a Jordi Pujol Ferrusola con comisiones del FC Barcelona a través del contrato de la camiseta con la marca Kappa a principios de los años noventa. La UDEF sostenía que dos transferencias recibidas por Joan Baró (fallecido en 2024) en 1992 y 1993 eran pagos por esta mediación.
“"Nunca pedía un extracto bancario, en aquella época no lo hacía, era muy personal."
Sin embargo, la teoría policial se desmoronó por completo. Joan Baró, quien declaró ante el juez José de De la Mata en 2016, negó conocer a Pujol Ferrusola o haber tenido negocios conjuntos. Más tarde, se constató que las transferencias de 30 y 35 millones de pesetas, que la policía vinculaba al acuerdo con Kappa (empresa que se constituyó casi dos años después de los ingresos), no existían en el extracto bancario de Andbank.
Este hecho refuerza la tesis de la defensa de que muchas de las transferencias investigadas eran, en realidad, compensaciones internas de los gestores bancarios andorranos para repartir efectivo entre sus clientes a principios de los años noventa, sin responder a ninguna transacción comercial real. Para apoyar esta versión, esta semana está prevista la declaración de numerosos testigos que recibieron este tipo de transferencias.




