El tramo afectado se sitúa entre Arsèguel y Bellver de Cerdanya. Según la denuncia, el pavimento sufre deformaciones y hundimientos que obligan a los transportistas a invadir el carril contrario para evitar baches, incrementando el peligro de colisión.
“"Este tramo presenta deformaciones que suponen un riesgo evidente para la seguridad vial."
En un encuentro en Puigcerdà con el alcalde Joan Manel Serra, se han analizado también los problemas de la línea ferroviaria R3 y proyectos transfronterizos pendientes con Francia, como el saneamiento de aguas residuales.




