Más allá del esquí alpino, las recientes y excepcionales nevadas en todo el Pirineo catalán han permitido una gran diversidad de actividades para los amantes de la naturaleza. Las estaciones de esquí nórdico en la Cerdanya ofrecen alternativas sin colas, como deslizarse por la nieve, hacer rutas con raquetas entre bosques de abetos o disfrutar de paseos en trineo con la Sierra del Cadí de fondo.
“"Hacía años que no teníamos unas condiciones de nieve tan buenas."
El director de Guils-Fontanera, Manu Rullan, destaca que la afluencia de visitantes ha aumentado significativamente en la estación, situada a 1.900 metros y cerca de Puigcerdà. Esta situación favorable es vista como una oportunidad para dar a conocer la modalidad a familias y amantes de la montaña.
“"Hay mucha gente que nunca lo ha probado, pero es un deporte que, cuando lo descubres, engancha."
En Lles de Cerdanya, el director Ramon Sellés confirma que están doblando la afluencia respecto a la temporada anterior. La estación, con más de 30 kilómetros esquiables, tiene como punto de interés el refugio Cap del Rec, conocido por ser donde Kilian Jornet dio sus primeros pasos en la nieve. En Aransa, el gerente Ferran Savin subraya la popularidad de las rutas con raquetas, como la que llega al Lago Comabella, accesible para familias.




