Afrontar la pregunta sobre las expectativas salariales es uno de los momentos más incómodos en cualquier proceso de selección. La experta en tecnología Sofía Sicilia advierte que uno de los errores más frecuentes es proporcionar una cifra exacta, ya que esto limita drásticamente el margen de negociación del candidato.
En lugar de dar un número cerrado, Sicilia, directora de operaciones de la web de Inteligencia Artificial GPTZone, recomienda ofrecer siempre un rango salarial lo suficientemente amplio. Este rango debe basarse en una investigación previa de los salarios habituales del sector, la experiencia propia y el mercado laboral local.
Basándome en lo que he investigado y en el valor que puedo aportar a este puesto, busco un rango de X a Y. Soy flexible según el paquete de compensación completo y las oportunidades de crecimiento. ¿Qué rango tenía la empresa en mente?
Esta respuesta funciona porque evita que una sola cifra limite la oferta y, crucialmente, pone el foco en el valor profesional que el candidato aporta a la empresa. Además, devuelve la pregunta al entrevistador, obligándolo a revelar el presupuesto real que la empresa tiene asignado para el puesto.
Sicilia también aconseja evitar justificar las expectativas salariales en función de lo que se cobra actualmente o de las necesidades personales. Según la ingeniera, este tipo de justificaciones “resta poder en la negociación”. La clave es la preparación: investigar salarios reales y definir una banda salarial razonable antes de la entrevista.




