Esta medida responde a las demandas del Consell Comarcal de la Cerdanya y su presidente, Isidre Chia, quienes reclamaban una mejora urgente en las comunicaciones. La propuesta busca reducir el tiempo de trayecto y los costes para los habitantes de la zona, que actualmente afrontan viajes de más de seis horas hacia la capital.
“"Si no ofrecemos una alternativa fiable de transporte público a una R3 que no funciona, la gente no tiene más remedio que coger el coche."
El objetivo es establecer una línea directa diaria que sea competitiva frente al vehículo privado. Actualmente, un viaje de ida y vuelta supone un gasto de 42,45 euros, una cifra que se espera reducir significativamente con la entrada en el sistema tarifario integrado de las áreas metropolitanas de Barcelona y Girona.




