Cientos de turistas, tanto nacionales como internacionales, se desplazaron al Pirineo para esquiar este fin de semana, llenando los aparcamientos y los establecimientos de servicios a pesar de que las condiciones de muchas carreteras no eran las óptimas.
Esta alta ocupación confirma el optimismo generado durante las vacaciones de Navidad, cuando los datos de visitantes ya fueron muy favorables para las estaciones de esquí catalanas.
La sensación de lleno se vio incrementada por el hecho de que algunas instalaciones de La Molina no estaban disponibles a causa de la borrasca. Por la tarde, muchos esquiadores procedentes de Barcelona iniciaron el regreso a la capital catalana.
El viaje de vuelta requirió una prudencia extrema al volante debido a la lluvia acumulada en las vías y la escasa visibilidad, factores que complicaron la circulación en el Pirineo.




