El sector crítico de la formación en la capital de la Cerdanya lamenta que hace más de un año que no tienen incidencia en las decisiones. Esta situación se habría agravado desde la imposición de una gestora externa liderada por el alcalde de Ger, Alfons Casamajó.
Según un comunicado, la coalición se habría negociado estrictamente en los despachos, ignorando tanto a la militancia como a los concejales actuales de Junts en el Ayuntamiento de Puigcerdà. Consideran que quienes han validado la unión no defienden los valores del proyecto.
“"El entendimiento responde más a la voluntad de mantener sillones y sueldos que a cualquier otra motivación."
Finalmente, el colectivo ha cargado contra la dirección de Junts en la comarca, asegurando que se sienten humillados por un intento de gobernar el municipio desde el exterior.




