Esta cita anual, que llega después de la suspensión del tradicional concurso de caballos del otoño pasado, ha sido percibida por el sector como una oportunidad clave para reforzar la ganadería local. El certamen ha destacado por la participación de medio centenar de equinos, consolidándose como un punto de encuentro esencial para los profesionales del sector.
El principal atractivo de la feria ha sido el concurso morfológico, donde se han evaluado la belleza, la armonía y la elegancia de los ejemplares presentados. Este concurso, con una larga trayectoria en el calendario ganadero de la región, actúa como un escaparate de referencia para los mejores caballos de la zona. Como novedad de este año, se han incorporado las categorías de terzones y terzones, sumándose a las ya existentes de sobranys y sobranyes.
La programación de la feria se ha completado con una exposición de ganado, donde los ganaderos de la comarca han mostrado razas autóctonas y ejemplares seleccionados. Además, los asistentes han podido disfrutar de un desfile de tractores antiguos, que ha añadido un toque tradicional y festivo al evento.




