La organización benéfica tuvo que dejar su sede en la antigua Sala Parroquial el pasado mes de septiembre por riesgo de derrumbe debido a la aluminosis. Desde entonces, operan con limitaciones de espacio en un local del Ayuntamiento situado en la calle de la Font, lo que mantiene paralizado el proyecto Filigrana.
Las dificultades económicas del Ayuntamiento, afectado por un Plan de Saneamiento, y el endeudamiento de la Parroquia imposibilitan el pago de un alquiler. La entidad busca una cesión gratuita para no tener que recortar la compra de alimentos destinados a las familias más necesitadas.




