El suceso ha afectado a espacios de gran relevancia histórica como la Font Major, del siglo XVIII, y otras zonas como el santuario de la Mare de Déu de la Serra. En total, los ladrones han desmantelado quince de las veinte fuentes del casco urbano, obligando a la intervención urgente de los técnicos para detener las fugas de agua provocadas por el sabotaje.
“"Es mucho más el dolor de cabeza que nos han dado que la cantidad económica que puedan conseguir los ladrones."
La empresa municipal de aguas ha presentado una denuncia ante los Mossos d'Esquadra. El gobierno local cree que el material robado, principalmente cobre, está destinado al mercado negro, aunque recalcan que el valor patrimonial de las piezas, algunas con diseños de concha ya descatalogados, es incalculable.




