Este reconocimiento se ha obtenido junto al Hospital Universitario Joan XXIII de Tarragona. Solo diez dispositivos sanitarios en Catalunya cuentan con esta acreditación, que avala protocolos estrictos para frenar la aparición de resistencias bacterianas, una de las mayores amenazas para la salud pública.
“"Es una garantía de que la organización trabaja con criterios comunes, de manera estructurada y rigurosa."
El modelo integra profesionales de la Conca de Barberà, el Tarragonès y el Alt Camp. La certificación es válida por un año, tras el cual el Departament de Salut realizará una evaluación externa para la validación definitiva.




