Esta acción se enmarca en un programa autonómico que busca incrementar el parque público de viviendas en Cataluña, especialmente en municipios con recursos limitados para gestionar proyectos urbanísticos de forma autónoma. Los solares, ubicados en la calle Joan Amades y el edificio de Cal Nicassi, suman cerca de 1.900 metros cuadrados.
La convocatoria del Govern ha incluido más de cuarenta terrenos en una treintena de municipios, con la previsión de construir más de 500 viviendas protegidas. La mayoría son solares de pequeñas dimensiones, aptos para una veintena de pisos o menos, diseñados para facilitar la participación de localidades con menor capacidad técnica.
En el caso de l'Espluga de Francolí, se ha optado por delegar a la Generalitat la tarea de encontrar promotores mediante concursos públicos. Esta estrategia permite agilizar los trámites y adaptar los proyectos a las necesidades específicas de cada municipio, favoreciendo la participación de empresas más pequeñas y una gestión más flexible.
Los ayuntamientos participantes en el programa se comprometen a agilizar la concesión de licencias de obras y a simplificar los procesos administrativos. Además, tendrán la facultad de decidir si gestionan directamente la adjudicación de las viviendas o si delegan esta función, siempre bajo criterios de transparencia y equidad, y podrán establecer requisitos como el empadronamiento para priorizar a los vecinos.
Esta iniciativa forma parte de una estrategia más amplia del Govern catalán para aumentar el número de viviendas protegidas hasta el año 2030. En una primera fase, además de los solares municipales, se prevé activar otros terrenos públicos con el objetivo de añadir cientos de nuevos pisos al parque de vivienda del país.




