La operativa ferroviaria en el Garraf se ha visto reducida a la mínima expresión. La línea R2 Sud solo ofrecerá un tren por hora y sentido, mientras que los servicios Regionales han quedado interrumpidos entre Sant Vicenç de Calders y El Prat de Llobregat.
Para mitigar el corte, se ha establecido un plan alternativo por carretera. Los viajeros deben bajar del tren y subir a autobuses para completar el tramo afectado, una situación que los usuarios califican de compleja debido a la falta de previsión en los tiempos de transbordo.
Existe un malestar creciente en municipios como Cambrils o Vila-seca, que denuncian un agravio comparativo respecto a Tarragona, ya que no cuentan con los mismos refuerzos de autobús directo hacia Barcelona durante este periodo de obras.




