La protesta, que tuvo lugar el 28 de enero de 2026, fue organizada conjuntamente por sindicatos agrarios y grupos ecologistas locales, que consideran que las obras de las variantes de Olot y les Preses son un ataque al territorio y a la agricultura.
El punto neurálgico de la movilización fue el corte del túnel de Bracons, una infraestructura clave que conecta la Garrotxa con el resto de la red vial. Esta acción provocó importantes retenciones, según informó el Servei Català de Trànsit.
La construcción de las variantes de Olot y Les Preses supone una amenaza directa para la actividad agraria y la biodiversidad de la comarca.
Los manifestantes reclaman a la Generalitat de Catalunya la paralización inmediata de los proyectos, argumentando que existen alternativas menos impactantes para mejorar la movilidad en la zona sin sacrificar suelo agrícola ni espacios naturales protegidos.




