El restaurante familiar Can Ginesta, situado en Vilobí d'Onyar, alcanza la impresionante cifra de cien años de trayectoria. Lo que comenzó como una tienda de grano y vino regentada por Josep y Dolors, padres de los primeros propietarios, ha evolucionado hasta convertirse en un referente gastronómico reconocido tanto a nivel local como más allá.
El establecimiento ha superado dos incendios significativos. El primero, anterior a la Guerra Civil, afectó la tienda original. El segundo, en 1984, destruyó la parte superior del negocio, ya transformado en restaurante, bajo la dirección de la segunda generación. Gracias a la solidaridad del pueblo, que ayudó en la reconstrucción, Can Ginesta pudo reabrir sus puertas al día siguiente.
A pesar de la pérdida de documentación histórica debido a los incendios, la memoria del restaurante se mantiene viva a través de anécdotas y de su menú diario. Platos como las carrilleras de cerdo y los callos se preparan aún siguiendo las recetas de la abuela Pepita Mató, quien junto a su marido, Narcís Bou, fue clave en la consolidación del negocio. La generosidad de la familia era tal que, según cuentan, daban pan y permitían raspar las ollas a quienes no tenían dinero para comer.
La cuarta generación, representada por Arnau Mencio, hijo de Dolors Bou, ha tomado el relevo con la intención de mantener la esencia del negocio. Mencio, que comenzó a trabajar en el restaurante a los veinte años, ha introducido actualizaciones gastronómicas e informáticas, sin abandonar la cocina tradicional. Se han incorporado nuevas propuestas como una oferta de arroces y se han adaptado platos a las tendencias actuales y al producto de temporada, de la mano de la cocinera Vanessa Pijoan.
Entre las nuevas incorporaciones destacan el tartar de atún marinado con aguacate y sésamo, o las alcachofas a la brasa con jamón ibérico y romesco. Estas nuevas creaciones conviven con clásicos como el rodaballo con crema de marisco o el morro de pulpo a la brasa, creando un equilibrio entre la cocina tradicional de "chup-chup" y elaboraciones más renovadas.
El éxito de Can Ginesta se atribuye no solo a la calidad y cantidad de sus platos, sino también al precio competitivo del menú diario y a su larga historia. El restaurante ha sido punto de encuentro para diversas generaciones, desde clientes fieles hasta personalidades del mundo musical y futbolístico catalán, e incluso fue uno de los primeros establecimientos de la zona en tener televisión, atrayendo curiosos que miraban los partidos a través de los escaparates.
"Nos hemos actualizado más que modernizado", remarca Arnau Mencio, destacando que la esencia de Can Ginesta como espacio de reunión se mantiene intacta después de cien años.




