La situación de caos fue palpable desde primera hora, con trenes que no circulaban y viajeros como Nil, que tuvo que recalcular su llegada a una cita médica en Barcelona. La megafonía solo repetía periódicamente que los trenes circulaban “fuera del horario habitual”.
“"Quizás pase, o quizás no."
Esta fue la respuesta que recibió el vecino de Girona, Rafael Soldevila, cuando preguntó al taquillero si su tren saldría, reflejando la incertidumbre que vivían los propios empleados. Muchos viajeros, como Rafael Soldevila, consideraron tomar el AVE de vuelta si el servicio continuaba complicado.
La estudiante de Humanidades de la Universitat Pompeu Fabra, Laura García, lamentó que los retrasos son “el pan de cada día”, y reconoció que la semana anterior ya había perdido cuatro días de clase, poniendo en riesgo un examen matinal. También Anahí Ruiz llegó tarde a su cita con el dentista en Sils.
A la confusión operativa se sumó un error administrativo: el personal de la estación de Girona cobró billetes a primera hora, a pesar de que la consellera de Territori, Sílvia Paneque, había anunciado la gratuidad del servicio para todo el mes. Renfe reconoció el error y prometió el abono de los importes a los usuarios afectados.




