El ajuste oficial se realizará cuando las dos de la madrugada pasen a ser las tres. Esta modificación horaria implica que esa noche se dormirá una hora menos, aunque se traducirá en un mayor aprovechamiento de la luz solar durante las tardes.
Los efectos en la salud pueden incluir fatiga o dificultades para conciliar el sueño durante los primeros días. Asimismo, el debate sobre el ahorro energético real y la posible eliminación de este sistema por parte de la Unión Europea sigue vigente, aunque sin una decisión definitiva tomada hasta la fecha.




